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Cuando la vida cambia y todavía no sabes quién eres dentro de ese cambio

Hay cambios que modifican las circunstancias y hay cambios que modifican la forma en que nos reconocemos a nosotros mismos.

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Cuando la vida cambia y todavía no sabes quién eres dentro de ese cambio

CUÁNDO LA VIDA CAMBIA Y TODAVÍA NO SABES QUIÉN ERES DENTRO DE ESE CAMBIO

Hay cambios que modifican nuestras circunstancias y hay cambios que modifican la forma en que nos reconocemos a nosotros mismos.

La diferencia es importante.

Cuando cambian las circunstancias solemos saber qué ha ocurrido: Podemos describirlo, nombrarlo, explicarlo…

Sin embargo, cuando cambia la persona que vive esas circunstancias, las cosas se vuelven más difíciles de comprender.

Porque ya no se trata únicamente de adaptarse a una nueva situación. Se trata de descubrir quién eres ahora.

Hay etapas de la vida que producen este efecto, ya sea una separación, la pérdida de alguien importante, un cambio profesional, una enfermedad, la llegada de un hijo, la jubilación, una mudanza…

El final de una etapa que había ocupado muchos años de nuestra vida.

Y de pronto algo cambia.

Y aunque el cambio sea evidente, la verdadera pregunta tarda más tiempo en aparecer.

La pregunta no es qué ha pasado, la pregunta es quién soy ahora dentro de lo que ha pasado. Y esa pregunta rara vez tiene una respuesta inmediata.

Por eso muchas personas sienten durante un tiempo una extraña sensación de desorientación.

Como si estuvieran entre dos versiones de sí mismas. La que fueron durante años y la que todavía no termina de aparecer.

Es una experiencia difícil de explicar.

Por fuera puede parecer que la vida continúa con normalidad pero por dentro algo está reorganizándose.

Algunas prioridades cambian, algunas certezas desaparecen pero sobre todo algunas formas de entender la vida dejan de encajar.

Y durante un tiempo resulta difícil saber desde dónde caminar.

Y una de las dificultades más grandes sea que solemos exigirnos adaptarnos demasiado rápido.

Queremos volver a sentirnos como antes, queremos recuperar la seguridad, queremos recuperar la sensación de familiaridad.

Sin embargo, no todos los cambios permiten regresar.

Hay etapas que no nos devuelven a quienes éramos y nos invitan a convertirnos en alguien distinto.

Y eso requiere tiempo y sobre todo requiere paciencia.

Requiere permitir que algunas preguntas permanezcan abiertas durante un tiempo.

Porque hay transformaciones que no pueden acelerarse.

Necesitan ser vividas.

Necesitan ser habitadas, necesitan que aprendamos a convivir con la incertidumbre mientras una nueva forma de estar en la vida comienza a tomar forma.

Quizá por eso no siempre sea necesario saber inmediatamente quién eres dentro del cambio.

Y, al principio, sea suficiente reconocer que estás cambiando. Aceptar que todavía no tienes todas las respuestas y permitir que la nueva etapa se revele poco a poco.

La vida no siempre nos pide comprenderlo todo de inmediato.

A veces simplemente nos pide permanecer presentes mientras algo nuevo empieza a nacer dentro de nosotros.


Conviene leer esto cuando…

  • Estás atravesando un cambio importante en tu vida.
  • Sientes que ya no eres exactamente la persona que eras hace un tiempo.
  • Te cuesta reconocer quién eres dentro de una nueva etapa.
  • Percibes que algunas certezas han dejado de encajar.
  • Necesitas recordar que algunas transformaciones requieren tiempo para ser comprendidas.

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